La auto-evaluación docente por Ana Vargas

Desde un enfoque general, el instrumento de auto-evaluación presentado por Educarchile me parece muy completo y creo que es de gran ayuda para el reconocimiento y la concientización de habilidades, destrezas y estrategias que se deben manjar en la labor educativa y, específicamente, en la sala de clases. No obstante, una de las críticas es que se trata de un instrumento demasiado extenso por lo que su desarrollo se hace tedioso, principalmente en las últimas preguntas, lo que podría traer como consecuencia resultados no tan fidedignos.

 

Particularmente, la pregunta ¿Cuál es tu nivel de manejo instrumental de recursos tecnológicos y digitales para la implementación de experiencias y ambientes con tus estudiantes? Creo que es una de las preguntas a las que deberíamos enfrentarnos a diario en la labor docente. Esto porque no sabemos realmente cuál es nuestro manejo, es decir, qué conocemos de la tecnología que aplicamos y que nos falta por aprender. Generalmente, los docentes hacen uso de TIC pero no las piensan como recurso para el alumno, sino que las utilizan dándoles un valor funcional: para facilitar la tarea del profesor. Esto se traduce luego en que los instrumentos seleccionados no se ponen en función del alumno y, por ende, se descontextualizan. Según lo postulado por TPACK, esto no puede ocurrir pues afecta la experiencia de aprendizaje de los alumnos y, como docentes, nuestro principal objetivo debiese ser que ellos adquirieran un conocimiento significativo a través de los recursos que entregamos durante la clase. Es por esto que debemos adquirir la habilidad de trabajar en el aula haciendo que los tres elementos que debiesen ponerse en juego se correspondan: pedagogía, tecnología y conocimiento. Trilogía que, en conjunto, serán de gran ayuda tanto para nuestra labor docente como para el conocimiento que adquirirán nuestros alumnos. 

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